Trescientoscincuenta: una reactivación
de la memoria rosarina
Hay veces que la memoria se construye con la
generosidad de los recuerdos ajenos.
Diego Fidalgo
Con el
advenimiento de la democracia, varias creaciones literarias y artísticas de
diversa índole sobre el golpe de estado y los desaparecidos en la República
Argentina en la década de 1970 proliferaron a partir de 1983. La mayoría de
estas obras ejemplifican lo ocurrido en la ciudad de Buenos Aires, siendo ésta
un microcosmos que intenta reflejar al resto del país. En el plano artístico,
en la Capital Federal, surgen activistas como el Grupo Arte Callejero que se
une con el movimiento H.I.J.O.S. Esta agrupación de hijos de
desaparecidos, asesinados, exilados y presos políticos durante la aplicación
del terrorismo de Estado en la Argentina se crea en 1994 y en 1996
comienza a hacer escraches que tienen como objetivo exponer a
los torturadores y a sus cómplices. Los artistas plásticos diseñan grafitis y
mapas socio-históricos alternativos que colocan en distintas partes de la
ciudad para informar, por ejemplo, a los ciudadanos dónde viven ciertos culpables
del proceso o dónde se encuentran los olvidados campos de concentraciones.













