El pasado sábado 17 de marzo, nos encontramos 21 personas para
nuestra cita mensual con el cine en el Nicho Cultural La Aldea. Gracias
al Programa de Salas Asociadas de la Cinemateca Distrital de Bogotá,
tuvimos la oportunidad de ver la película islandesa "Rams", producción
que se destacó en varios festivales internacionales en el año 2015.
Al
finalizar la proyección algunas personas del público nos quedamos para
conversar y compartir nuestras opiniones acerca de la película. Para
varias personas fue interesante poder conocer a través de la pantalla la
forma de vida y costumbres en un país aparentemente tan distinto al
nuestro, y que sin embargo, en su historia, los protagonistas
atravesaban por dificultades muy parecidas a las de nuestros campesinos.
Se reflexionó sobre cómo a veces la ciencia se impone sin tener en
cuenta las costumbres locales y las relaciones de los campesinos con
otras especies y con la naturaleza en general, y cómo esa falta de
contexto de quienes aplican las normas puede ser nociva para poblaciones
especialmente rurales, generando migración a las ciudades,
endeudamiento, y por ende, reproducción de la pobreza.
!Como siempre gracias al público y nos vemos en nuestra próxima cita con tu CINECLUB IMAGEN VIAJERA!
El film islandés Rams (El Valle de los Carneros) consiguió alzarse con la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid de este año, habiendo también obtenido con anterioridad, el premio a la Mejor Película en el último Festival de Cannes, en la sección Un Certain Regard, además de estar seleccionada para representar a su país en los próximos Oscar, en la categoría de Mejor Película de habla no inglesa. Con su segundo largometraje de ficción, tras Summerland (2010), Grímur Hákonarson indaga en una historia intimista, que refleja la Islandia rural, a través de la vida de dos hermanos, Gummi y Kiddi, que viven en un aislado valle y se ocupan de la crianza de una raza de ovinos, de pedigrí muy antiguo, que es considerada una de las mejores del país. Los carneros, en Islandia, se distinguen por sus cuernos y por la calidad de su lana, y parece que superan con creces en cuantía a la población humana (unos 800.000 frente a 320.000).
Con unos paisajes sobrecogedores, en el valle apartado de Bardardalur, en donde la naturaleza llega a dominar al hombre, el realizador escandinavo, rodando en las estaciones de verano y en invierno, consigue acercarnos a un mundo cerrado, una sociedad añeja enclaustrada en sus tradiciones, incomunicada y sin interés por abrirse a la modernidad. Impacta esa naturaleza imponente, ese verde primaveral y esos entornos invernales oscuros que arrastran a sus habitantes a la depresión, al alcoholismo y a la soledad. En medio de este estremecedor panorama, se nos van mostrando rencillas familiares que vienen de lejos, que se fomentan casi sin intervención ni responsabilidad de los afectados, pero que terminan repercutiéndoles hasta el final de sus días. Estamos ante enfrentamientos no buscados especialmente, impuestos por generaciones anteriores, que no llegan siquiera a imaginar o ser conscientes de las consecuencias de sus decisiones. La puesta en escena es sencilla, casi documental, y está basada en la propia experiencia personal del realizador, haciéndonos llegar, en imágenes, los intentos de supervivencia de una forma de vida que se niega a enfrentarse con los nuevos tiempos. El director de fotografía es Sturla Brandth Grøvlen, noruego, también camarógrafo en la película Victoria (2015), del director alemán Sebastian Schipper, acaparadora de los premios de la Academia en ese país, y que ha sorprendido con su único y largo plano secuencia.
Los personajes poseen personalidades sobrias y, acorde con ello, se muestra la austeridad de las casas en las que viven. Pasan sus días en soledad, y destaca enormemente la ausencia de presencia femenina, en algunos casos porque nunca existió y, en otros, porque desapareció. No hay más entretenimiento que cuidar de los adorados ovinos, esas preciosas criaturas amenazadas por un cataclismo, desgracia que “curiosamente” tiene origen británico. Seguro que nadie se ha olvidado del crack islandés del año 2008, con el colapso de su sistema bancario y las intensas presiones del Reino Unido, uno de sus principales acreedores, para que el país cumpliera con sus compromisos económicos.
El dilema sobre el acatamiento o no de la legalidad, cuando sus reglas se enfrentan a tus intereses más íntimos, a lo que resulta ser el centro de tu existencia y de tus mayores desvelos y afectos, genera una reflexión profunda, con actitudes individuales dispares en sus medios, pero no en los fines. El humor negro está presente a lo largo de toda la obra, y sobresalen golpes de guion muy irónicos y efectivos. Citemos al efecto ese tractor, dirigiéndose a un hospital con una sorprendente carga, o la comunicación, a través de mensajes transportados por un perro. También, a falta de pan, buenas son tortas, y si nadie nos regala nada en Navidad, no tenemos empacho alguno en hacernos nuestro propio obsequio.
El filme se centra básicamente en dos personajes, los hermanos Gummi y Kiddi, Sigurốur Sigurjónsson y Theodór Júlíusson, dos actores de gran reputación en Islandia, y ambos están impecables en su interpretación de granjeros de ovejas enfrentados por envidias y discriminaciones ancestrales, son trabajadores, reservados, uno más reflexivo y el otro más impulsivo, los dos tenaces en sus objetivos. No debemos olvidar citar en las interpretaciones a los carneros que intervienen en la película. Se llegó incluso a hacer un casting para las reses, que hasta aparecen en los títulos de crédito. Los dos hermanos consiguen una conexión muy intensa con sus ovejas, cada una tiene un nombre y una identidad propia. En cuanto al resto del reparto, los actores desprenden veracidad y naturalidad, encontrándose entre los papeles secundarios el actor Gunnar Jónsson, a quien precisamente se le acaba de entregar el premio al Mejor Actor en el Festival de Valladolid, por su intervención como protagonista en el film Fúsi , del director Dagur Kári, también de nacionalidad islandesa, con una caracterización del lento despertar de un hombre inadaptado socialmente. Da la impresión que el cine islandés esté despuntando últimamente, más allá del prestigio del realizador Baltasar Kormákur. Recordemos que la reciente vencedora de la Concha de Oro en el último Festival de San Sebastián, fue una película de esa nacionalidad, Sparrows, de Rúnar Rúnarsson.
Calmosamente, con ritmo pausado, se van sucediendo las escenas de ese mundo agrario recluido, sus rutinas, el arduo faenar diario, también los absurdos momentos que otorga tanta soledad, todo ello envuelto en una especie de atmósfera que hace pensar, como ha sugerido el realizador Grímur Hákonarson, en una suerte de western escandinavo, acompañado todo ello por la banda sonora de Atli Örvarsson, que enfatiza momentos, sin apartarnos del drama humano de unos pastores, humildes en medios de vida, pero soberbios en caracteres, tragedia que es en definitiva lo que nos están mostrando, en una meditación sentida sobre la posible pérdida de identidad, forzada por las circunstancias.
Hacía tiempo que no nos encontrábamos con un final tan hermoso e impactante en el cine: once supervivientes enfrentándose a la gélida nieve, buscando su rincón en el mundo y luchando con calidez y ternura frente a las inclemencias meteorológicas y normativas. Es un epílogo emocionante, helador y caluroso al mismo tiempo, incluso se podría tachar de obsceno, tan obsceno como impúdico resulta el no hablarte con tu vecino y hermano durante más de cuarenta años.
Invitadas
al cineforo las representantes de la organización "Mujer, Tejer y
Saberes": Fanny Kuiru y María Cote (Pueblo Uitoto), Edilma Andrade
(Pueblo Piratapuyo) y Sara Zamora (Antropóloga de la UN y tejedora)
Tejiendo Relatos es un documental que refleja el rol de la mujer tejedora en las comunidades andinas de Bolivia. El propósito de la obra es dar a conocer el mundo de estas mujeres expresado a través de técnicas ancestrales textiles. El film contiene 22 entrevistas realizadas a artesanas de distintas regiones, así como a algunos de sus maridos, con el objeto de reflejar fielmente esta realidad. Por otro lado, la película incluye la palabra de cuatro especialistas que contextualizan las explicaciones de las mujeres.
En primer lugar se muestra el día a día en el campo, pretendiendo destacar sus labores textiles, dentro de una suma de muchas otras actividades. Luego se reflejan sus primeros pasos en el universo textil, expresado a través de anécdotas personales con sus ancestros. A su vez se puede apreciar un mundo onírico, donde una serie de cuentos y leyendas se tornan protagonistas, ya sea por medio de los tejidos o bien por narraciones orales. Finalmente, se pone en cuestión la herencia textil y el futuro de estas técnicas de antaño, que entran en riesgo de extinción por la frecuente migración del campo a la ciudad.
La mujer andina se ocupa de la tierra, cuida a los animales, educa a sus hijos y es una artista que trabaja por preservar su identidad cultural a través de piezas textiles de excelencia. Todo ello la convierte en un verdadero símbolo de lucha. Tejiendo Relatos es un proyecto independiente que pretende con respeto reflejar la realidad de la mujer andina, reivindicando su incansable labor en la conservación de su cultura.
Durante
el año proyectamos las siguientes obras en alianza con el Nicho cultural La Aldea, siempre con derechos de exhibición y con
invitados especiales al conversatorio.
Colaboradores:
Emmanuel Jaramillo y la Productora La Trama
Otras actividades:
1. Empezamos el año 2017
con una súper noticia: la publicación en digital de la Guía cineclubista Colombiana, como producto del Encuentro realizado en
2016
2. Formación en escuelas de Bogotá: Se visitó el colegio San Cayetano de la
Localidad de San Cristóbal, para charlar con chicos de los centros
de formación en audiovisual sobre la construcción del guión.
3 Participación en la
Cinemateca al Parque donde estuvimos presentes con la Campaña
de reciclaje solidario de cámaras:
Nuestra última sesión del año fue
muy especial. Nos reunimos el 25 de noviembre 2017 para apreciar dos documentales
recientes de uno de los directores amigos de cineclub Imagen Viajera: Ariel
Arango. “EZLN Comparte por la humanidad” y “Relatos de resistencia contra elolvido”, dos experiencias distintas que nos hablan de cómo el arte puede
transformar socialmente a los individuos y ayudar en la sanación de heridas
personales y colectivas.
Agradecemos especialmente la presencia de Doris
Tejada, madre de uno de los tantos jóvenes de Soacha desaparecidos de manera
forzosa por parte de la fuerza armada del estado colombiano. Con la nostalgia
propia que deja recordar a los seres queridos que no se encuentran con nosotros,
pero con la alegría de saber que las luchas conjuntas son indispensables para que
se siga exigiendo justicia en nuestros territorios. Colombia y México, los dos
países protagonistas de los documentales que pudimos apreciar y discutir
posteriormente en el nicho cultural La Aldea.
El
pasado sábado 28 de octubre nos reunimos para celebrar una tarde
dedicada al arte. Compartimos la inauguración de la Exposición del
Colectivo S.A.L.A.(Sala
de Al Lado-La Aldea) y la sesión del Cineclub
IMAGEN VIAJERA con la proyeccióndel documental “Trescientos cincuenta” del director Argentino
Diego Figaldo.
Como
invitados especiales al conversatorio nos acompañaron Erik
Sierra del Instituto de Estudios en comunicación y Cultura de la
UN y
a Dilia Lucía Prieto (Bici-usuaria de la iniciativa Bici-escuela
Bogotá). Se pudieron compartir experiencias acerca del uso de
referentes visuales entre los colectivos sociales y entre esos, la
bicicleta como símbolo de libertad y de todo un movimiento social.
Nos solidarizamos con el duelo por la gran cantidad de ciclistas
muertos en las calles de nuestra ciudad a causa de accidentes y
violencia en general.
Nos
despedimos con una alegre intervención de uno de nuestros
cineclubistas haciéndonos un llamado a pensar cuál sería el
símbolo que nos podría indentificar como sociedad bogotana en este
momento. Quedó abierta la participación para disfrutar de la noche y
del concierto posterior de Le
Magdalenaen el NichoCultural La Aldea.
El CINECLUB IMAGEN VIAJERA representado
por su directora, Marcela Aguilar, estuvo en el VII Encuentro iberoamericano de cineclubs que
tuvo lugar los días 3 al 8 de octubre 2017 en el marco del Festival Santa Fe de película.
Pudimos compartir con cineclubistas venidos de Argentina, Brasil,
Uruguay, Cuba, Cataluña y Portugal donde debatimos sobre la situación
del cineclubismo en la región, el papel de los cineclubs en el ámbito
internacional y las relaciones entre cineclubismo, cine y educación. Al
final del encuentro se expusieron las conclusiones en la "Carta de Santa
Fe".
Hay veces que la memoria se construye con la
generosidad de los recuerdos ajenos.
Diego Fidalgo
Con el
advenimiento de la democracia, varias creaciones literarias y artísticas de
diversa índole sobre el golpe de estado y los desaparecidos en la República
Argentina en la década de 1970 proliferaron a partir de 1983. La mayoría de
estas obras ejemplifican lo ocurrido en la ciudad de Buenos Aires, siendo ésta
un microcosmos que intenta reflejar al resto del país. En el plano artístico,
en la Capital Federal, surgen activistas como el Grupo Arte Callejero que se
une con el movimiento H.I.J.O.S. Esta agrupación de hijos de
desaparecidos, asesinados, exilados y presos políticos durante la aplicación
del terrorismo de Estado en la Argentina se crea en 1994 y en 1996
comienza a hacer escraches que tienen como objetivo exponer a
los torturadores y a sus cómplices. Los artistas plásticos diseñan grafitis y
mapas socio-históricos alternativos que colocan en distintas partes de la
ciudad para informar, por ejemplo, a los ciudadanos dónde viven ciertos culpables
del proceso o dónde se encuentran los olvidados campos de concentraciones.
El
pasado 9 de septiembre 2017 en el Nicho Cultural L'Aldea se llevó a cabo en nuestro Cineclub Imagen
Viajera, la proyección de la película “Siempreviva”. El
encuentro se dio con un público de un poco más de 40 personas y los
tres invitados especiales: Carmenza González, actriz quien
por más de 20 años interpretó a la mamá de la protagonista en la
obra de teatro (1995), Andrés Parra, actor, quien
personifica al payaso en la película (2015) y Fernando González,
escritor, quien es el autor del libro “Vivir sin los Otros”
basado en la historia de un desaparecido del evento del Palacio de
Justicia.
Fue un
conversatorio muy emotivo, en el que Carmenza González nos compartió
el gran impacto de ver por primera vez la película, de sentir desde
otro punto de vista el drama de los personajes y en especial aquel
que ella representó por tantos años. Andrés Parra nos narró los
retos de esta película para los actores. La propuesta de manejar un
“Plano Secuencia” implicó una dinámica exigente de coordinación
entre los actores, una sensación de gran presión ya que no se
contaba con muchas posibilidades de repetir escenas.
El
mayor énfasis de los tres invitados y del público estuvo en la
importancia de no olvidar. A través del arte se logra crear, se
logra reivindicar y reforzar la memoria colectiva. Además, cada
nueva expresión que surja sobre el tema, aporta a dar fuerza a la
lucha que las familias de desaparecidos llevan hace varios años. Con
nuestro público se conversó sobre la justicia alrededor de este
evento que marcó la historia de Colombia y Fernando González dio
sus aportes sobre la situación. También hubo mucho interés en la
relación de los actores con una historia tan impactante, las
implicaciones que tiene para ellos personificar por tantos años una
tragedia tan fuerte.
Se
reafirmó que el título de la obra: “Siempreviva” rinde un justo
homenaje a la historia de Cristina Guarín, quien inspiró la obra, y
que desapareció cuando tenía 27 años en el evento del Palacio de
Justicia.
Así
transcurrió la sesión de nuestro Cineclub del 9 de septiembre,
fecha muy significativa ya que es el día del aniversario de Cristina
quien cumpliría este año 60 años. Además en esta fecha se
conmemoraron 2 años de sus honras funebres , ya que en 2015 se
identificaron sus restos.
Que
mejor que este día para hacer un homenaje a ella, la “Siempreviva”,
en esta oportunidad reunidos alrededor del cine.