Esta es una sesión realizada en colaboración con Retina Latina.
Retina Latina es una plataforma digital de difusión, promoción y
distribución del cine latinoamericano, de carácter público y acceso
gratuito e individual para los ciudadanos de la región desarrollada por
seis entidades cinematográficas de América Latina: el Consejo Nacional
de Cinematografía de Bolivia-CONACINE, el Consejo Nacional de
Cinematografía del Ecuador-CNCINE, la Dirección del Audiovisual, la
Fonografía y los Nuevos Medios del Ministerio de Cultura del Perú, el
Instituto Mexicano de Cinematografía de México-IMCINE, el ICAU-Dirección
del Cine y Audiovisual Nacional del Uruguay, y La Dirección de
Cinematografía del Ministerio de Cultura de Colombia en la coordinación y
secretaría técnica. La iniciativa cuenta con el apoyo del Banco
Interamericano de Desarrollo-BID, con Proimágenes Colombia como
organismo ejecutor y la colaboración de la Conferencia de Autoridades
Cinematográficas de Iberoamérica-CACI a través de su programa DOCTV
Latinoamérica del cual hacen parte 17 países latinoamericanos.
A
finales de la década pasada, Europa del Este se vio atravesada por una
violenta ola de ataques racistas en contra de la comunidad gitana.
Hungría fue uno de los focos rojos que llamaron la atención de la prensa
internacional por la crueldad de los casos ocurridos. La familia de
húngaros que nos presenta Historias de dos que soñaron (2016),
cinta de Andrea Bussmann y Nicolás Pereda, ha huido de aquel horror.
Instalados ahora en un complejo de apartamentos en Toronto, a la espera
de conocer el veredicto sobre su estancia legal en el país
norteamericano, nos permiten acceder a su intimidad mientras nos narran
una película que nunca veremos.
El filme se desarrolla a partir de un diálogo entre la representación y la realidad. A la manera de El acto de matar (The act of killing,
Joshua Oppenheimer, 2012), los cineastas mexicanos permiten a sus
protagonistas interpretar la historia de un guión de su autoría
–construido a la vez con pequeñas historias del entorno– sobre el sueño
de un niño que despierta convertido en pájaro, para contarnos a través
de las fisuras de la ficción, la difícil situación de vivir en condición
de refugiados. Así la película surge del ensayo de un filme que nunca
sucede. Una forma de actualización de La metamorfosis de Kafka,
leído desde la perspectiva de la crisis de migración actual alrededor
del mundo; Alex el niño pájaro y la familia Laska se emparentan con
Gregor Samsa al encontrarse completamente impotentes frente a sus
circunstancias, víctimas de un sistema que los ha desechado.
Resalta
el trabajo realizado alrededor del lenguaje, pues hay una plasticidad
intrínseca en la fonética del idioma lejano puesta en juego. Los
directores toman la voz del jefe de la familia para explicarnos la
propuesta y crean un desfase entre diálogos y subtítulos; en un par de
momentos es claro que se nos niega la posibilidad de leer lo que
escuchamos, y en algún otro se suprime por completo el texto, ocultando
información lingüística que, empero, contribuye a que entendamos mejor.
Este recurso permite mostrar la inevitable sensación de alteridad, de
extranjería. El final es revelador: «Las palabras nos traicionan, y
nosotros las traicionamos», sentencia un personaje. Principio de la
incomunicación y la intolerancia.
El
cine de Nicolás Pereda es un cine de exploración formal. Considerado el
principal exponente del cine mexicano (mal llamado) “de festivales”,
encuentra en su colaboración con Andrea Bussmann un equilibrio. Hay en
el filme un balance entre la preocupación por la forma y una narrativa
clara. Pareciera además que el título de la cinta –de influencia
Borgiana– nos arroja luz sobre ella de manera discreta. Al final, se
trata de la historia de personas que viajan a otras tierras para
encontrar una mejor vida que, sin embargo, no tendría que buscarse fuera
de casa.
Era una noche fría en Bogotá. En L'Aldea Nicho Cultural. Estábamos en familia con unas 20 personas asistentes para asistir a la proyección de la obra maestra del cine argentino y latinoamericano "Los inundados" (1962) de Fernando Birri.
Igual para nosotros fue una noche muy especial. Queremos agradecer a la Cinemateca Distrital por la cesión de algunas de sus publicacions que pudimos repartir entre los asistentes.
Como siempre al finalizar la sesión tuvimos tiempo de debatir con el público. Coincidimos en que esas situaciones de desastres como las inundaciones y la incapacidad de las administraciones para preveerlas y ayudar a la población es algo muy habitual en nuestro continente.
Al Primer Encuentro de cine y Educación realizado los días 22 y 23 de
mayo de 2019, fueron invitados nuestros compañeros de cineclub Marcela
Aguilar y Julio Lamaña. Fue un grato espacio donde nos encontramos
varios procesos que desde distintas formas de abordar y trabajar con el
cine le apuntamos a la educación escolar, extraescolar, de niños,
jóvenes y adultos. Gracias a la Universidad Nacional de Colombia por
invitarnos.
El dos de abril de 2014 dimos inicio a nuestras proyecciones con este clásico de Fernando Birri de 1962. Con la colaboración de Cinesud volvemos a programar este excepcional film argentino y esperamos contar con todos nuestros amigos para celebrar nuestro 5º aniversario
1962 .-87
min. Argentina. Dirección: Fernando
Birri . Guion: Fernando Birri (Historia: Mateo Booz). Música:
Ariel Ramírez. Fotografía: Adelqui Camuso (B&W)
Narra la historia de una familia de pocos recursos, habitantes del
sur de la provincia de Santa Fe, que se ve forzada a mudarse a un
vagón abandonado del ferrocarril hasta que bajen las aguas del río
Salado.
La historia de los inundados
La película Los inundados está basada en el cuento de Mateo
Booz publicado en 1934 en el libro “Santa Fe, mi país”. Fue realizada
por estudiantes del Instituto de Cinematografía de la Universidad
Nacional del Litoral y contó con un aporte parcial del Instituto
Nacional de Cinematografía. Fue la única película de la Escuela
Documental de Santa Fe de ficción y, sin abandonar el planteo
testimonial y crítico de la realidad, e incorporando la experiencia
previa del cortometraje Tire dié, logró llegar a un público más amplio y
fue vista en los cines comerciales. Los inundados cuenta la
historia de una familia que vive en un rancho ubicado sobre el valle
fluvial del río Salado, en el extremo sur de la ciudad de Santa Fe. El
padre, don Dolorcito Gaitán, es changarín, la madre, Óptima, es empleada
doméstica. El relato comienza cuando la creciente del río inunda el
barrio y la familia y sus vecinos, deben abandonar sus viviendas para
ser traslados a los vagones ferroviarios en un predio cercano al centro
de la ciudad. Pero, al poco tiempo de instalados, se los quiere llevar a
vivir a las comisarías porque el campamento inundado afea el centro de
la ciudad (en el cuento, porque se necesitan los vagones para la
cosecha). La familia Gaitán se niega a ser nuevamente trasladada con el
resto de las familias inundadas y, por error, su vagón es enganchado en
una formación ferroviaria que se dirige hacia el norte.
En la segunda parte de la historia, que se desarrolla solamente en la
película y en el cuento apenas se la menciona, el tren de los Gaitán es
detenido en un pueblo a la espera de la autorización de la empresa
ferroviaria para retornar a Santa Fe. A su regreso, la familia vuelve al
punto de partida, al lugar donde estaba ubicado su rancho para
reconstruirlo junto a las demás familias inundadas. Se cierra así una
historia circular que se arma a partir de eventos que determinan
sucesivos traslados de la vivienda para retornar al punto de partida.
La película agrega una historia romántica de carácter secundario que es
el noviazgo de Pilar, la hija mayor, con Raúl, que no se vincula
directamente con la problemática central de la historia (inundación –
viaje en tren) pero que ayuda a cerrar el relato con el reencuentro de
los amantes. http://www.agenciapacourondo.com.ar/cultura/cine-obrero-los-inundados
Lleno
total en nuestra sala de al lado del Nicho Cultural LaAldea. Unas 85 personas nos reunimos el sábado pasado, 27 de abril de
2019,
para ver y comentar con su director (y guionista), la película “Las tetas de mimadre” (2015), una película que narra el complejo de Edipo (tardío) de
un niño
en un difícil contexto bogotano.
Durante el conversatorio con el
director
pudimos profundizar en la importancia que para los realizadorxs tiene el
trabajar un estilo audiovisual propio y original que apunte a un público
objetivo claro y que no necesariamente tenga por qué responder a cánones
de
estilo generalizados o a corrientes narrativas convencionales. También
fue de
gran interés para el público indagar acerca del trabajo con actores
naturales
en contextos de alta complejidad social y la perspectiva ética y
artística del
director acerca del mismo.
Gracias al director Carlos Zapata por su
generosidad con la información y por su visita a nuestro cineclub.
Esperamos ansiosos su próximo trabajo.
Dirección y guión: Carlos Zapata :
Música: Crack Family, Cejaz Negraz Manny; Fotografía: Lucas
Cristo: Reparto: Paula Matura, Billy Heins, Santiago Heins, Alejandro
Aguilar, Angelica Blandon, Héctor García, Joseph Barrios
Martín, un niño de 10 años que trabaja junto a su madre como repartidor
de pizza, quiere llevar a esta a Disneylandia. Una noche pide usar el
baño de un burdel donde entrega una pizza, y por error entra en una
cabina de striptease. Allí ve a una mujer desnuda por primera vez. Días
más tarde, Martín regresa al burdel, sólo que esta vez ve algo que nunca
esperaba ver
Premios Nacionales
- Premio a Mejor Director, Festival Internacional de Cine de Santander -FICS-, 2015.
- Estímulo de postproducción, Fondo para el Desarrollo Cinematográfico FDC, 2014.
Premios Internacionales
- Premio a Mejor Película, Festival de Cine Colombiano en Nueva York, 2015.
- Premio del Jurado (Work In Progress) Latinoamericano, 10 SANFIC Santiago
Festival Internacional de Cine, Chile, 2014.
- Premio del jurado (Work In Progress), primera edición del Mercado Audiovisual Latinoamericano del FLICC, México, 2015.
Participación en Festivales
- Selección Oficial, Festival Internacional de Cine en Guadalajara -FICG-, México, 2014.
- Selección Oficial, Festival de Cine de Málaga, España, 2015.
- Selección Oficial, Festival de Cine de Viña del Mar, Chile, 2015.
- Fuera de Competencia, Festival Internacional de Cine de Monterrey, México, 2015.
Este pasado sábado 30 de marzo 2019 nos reunimos más de 50 personas en L'Aldea Nicho Cultural para ver el documental ganador en el Festival Internacional de Cali, "Nueve Disparos" de Jorge Giraldo. En esta ocasión invitados muy especiales nos acompañaron: Gustavo Fernández, Pedro Adrián Zuluaga, Juan Carlos Arias y Carlos Rodríguez Aristizabal.
El debate que tuvo una diración superior a la misma proyección fue vibrante ante esta producción que aporta el punto de vista de un militar sobre la guerra en Colombia y sobre cual es el orígen social de muchas de las personas que han partipado en el conflicto.
Siendo una historia de vida, la película no queda al margen del debate ideológico y así se diferenció de lo que significaría una película de propaganda a cualquier película que aporte un punto de vista que obligatoriamente ha de ser ideológico. Se valoraron los intersticios que la película permite para llegar incluso a "estorbar" al espectador así como para acercarle a la comprensión del punto de vista del realizador. Y también hubo lugar para la discrepancia y el debate. El público participó de forma mayoritaria en el debate.
Pero para que disfruten el conversatorio, aquí les dejamos la lista de reproducción donde pueden ver todos los vídeos del conversatorio de la sesión. Fotos y videos Liliana Sayuri Matsuyama
Dirección, producción y fotografía: Jorge Andrés Giraldo Antía; Guión: Carlos Rodríguez Aristizábal, Jorge Andrés Giraldo Antía
En la larga guerra colombiana, muchas voces han sido silenciadas
y muchas historias han permanecido en reserva a la espera del momento
adecuado para salir a la luz. ¿Ha llegado el momento, ahora, cuando el
país avanza hacia un posconflicto? En Nueve Disparos, Jorge, sargento de
la Armada Nacional quien por causa de su trabajo sufrió un atentado, se
enfrenta a las imágenes que él y su madre han elaborado a lo largo de
muchos años, para construir un relato en primera persona que habla de su
vida, de sus abismos, de los sueños que ha conseguido transitando un
camino de sangre. Un relato que al mismo tiempo da cuenta de los jóvenes
que van a luchar, en el bando que sea, y de las madres cuyos vientres
paren hijos para dicha guerra. Este documental nos permite escuchar una
voz potente, cargada de una experiencia que desarma sin ninguna
ideología, con su simple humanidad.
Reproducimos la carta de Carlos Rodríguez
Aristizábal
Guionista, montajista y
asesor de Nueve Disparos.
EL DÉCIMO DISPARO
Carlos Rodríguez
Aristizábal
Con el sorpresivo premio
del Festival Internacional de Cine de Cali a Nueve Disparos, tuvimos
ocasión de sumar un disparo más al camino de esta película, un
disparo sanador.
Hace pocas semanas,
varios meses después de su estreno fuera de competencia en el
Festival Internacional de Cine de Cartagena de este año, donde fue
maravillosamente acogida por el público y la organización del
certamen, participamos en competencia en la Muestra Internacional de
Documental de Bogotá –MIDBO-, en la sección Espejos Para Salir
del Horror. La larga y consolidada trayectoria de esta muestra,
además de su rigor, nos hizo emocionar cuando supimos de nuestra
selección.
Realmente llegamos a
pensar que obtendríamos algún reconocimiento: en las cuatro
proyecciones que tuvimos sentimos de nuevo la conexión de la
película con el público. Llantos contenidos, exclamaciones, risas.
El silencio que siempre sigue a cada proyección y luego el estruendo
de los aplausos y los comentarios.
La noche de premiación,
cuando anunciaron que el premio en nuestra categoría lo otorgaba el
Centro Nacional de Memoria Histórica, supe de inmediato que no
tendríamos ningún reconocimiento. Este relato de un joven de
escasos recursos que se convierte en Infante de Marina y casi pierde
la vida en un atentado, no podía ser premiado por ese centro en este
momento. Era demasiado, y de alguna manera lo entiendo.
Ese es justamente el
valor de Nueve Disparos, el ser un relato incómodo que no admite
leerse desde el confort de los juicios establecidos.
En todo caso salimos
devastados, había sido mucho el esfuerzo para llegar hasta ahí. Una
película que parte de un trabajo de grado del que fui director, en
el que me impliqué con Jorge, el entonces estudiante y hoy director
de la película, hasta el día de hoy, mucho tiempo después de haber
cumplido con los requisitos académicos. Sin presupuesto, sin una
productora detrás, sólo con un inicial apoyo de la Universidad
Javeriana de Cali. Raspando los bolsillos para acompañar a la
película en cada proyección.
Con un contexto social,
político e institucional complejo, que por momentos nos hacía
sentir que la película se nos iba de las manos, temiendo que cayera
en el pantano de polarización que actualmente vivimos los
colombianos.
Insistentemente he
salido, como un chiflado, antes o después de cada proyección, para
explicar que la película nace de un trabajo académico, que
absolutamente ninguna institución del estado ni de las Fuerzas
Armadas tuvo que ver con su producción, que no es la historia de un
héroe de la patria herido a causa de su servicio, sino de un joven
de barrio de escasos recursos, rebelde y talentoso, que no puede
continuar con su vocación y termina en la guerra como una opción
laboral y de movilidad social. En su caso fue la Armada, pero es la
misma historia de muchos de los jóvenes que terminan en otros
bandos. Como un loco he repetido eso mil veces, inútilmente tal vez,
pues sé que la lectura de una obra depende tanto del texto como del
contexto. Y es al contexto a lo que
más temía.
Para el Festival
Internacional de Cine de Cali, a la semana siguiente de la MIDBO,
seguíamos magullados. En uno de los eventos académicos a los que
asistí, escuché decir a una prestigiosa autoridad del documental en
Colombia, refiriéndose subrepticiamente a la película, que ya los
militares estaban haciendo relatos cínicos desde la derecha:
historias de soldaditos. Chascarrillos de esa calaña sitúan
irresponsablemente a Nueve Disparos en un campo minado.
Durante el mismo simposio
estuvo la directora paraguaya Paz Encina, quien nos conmovió
hablando del proceso de realización de su película Ejercicios de
Memoria, donde trabaja con los denominados Archivos del Terror
elaborados por los militares durante la dictadura de Stroessner en
Paraguay, para hurgar en la memoria de la familia de Agustín
Goiburú, desaparecido por el régimen del dictador.
Nuestra película también
está basada en el archivo, en el archivo familiar elaborado por la
madre de un joven problemático que se convierte en militar.
Aumentaban mis temores
con la manera como la
película iba a ser leída.
Asistimos, discretos, a
las dos proyecciones programadas durante el festival. Nuevamente
la reacción del público,
los llantos y las preguntas emocionadas durante el foro. Dudé mucho
si asistir al evento de clausura, prefería que asistiera Jorge como
director pero tuvo un inconveniente que se lo impidió. Era tanta la
incomodidad y malestar que sentía que decidí pensarlo un poco más
contando con que la premiación sería después de la proyección de
la película de clausura Vientos de la Habana. No fue así y mientras
rumiaba mis dudas un buen amigo, que seguía el acto por streaming,
llegó hasta la casa gritando: se lo ganaron, se lo ganaron. Sólo
hasta media hora después supimos que ganamos el premio “María”
a Mejor Película Colombiana.
Aún cuesta creerlo:
compitiendo con 7 películas más de la calidad de Señorita María:
la falda de la montaña, Amazona, Yo Lucas, La defensa del dragón.
Las otras no las he visto aún.
Más que el
reconocimiento cinematográfico, que nos llena de satisfacción, es
el aval que este premio le otorga a este relato en un momento tan
complejo social y políticamente. Espero que ayude a anclar el lugar
de enunciación de Nueve Disparos en lo cinematográfico y en los
relatos sobre la memoria – no en la Historia- de lo que hemos
vivido como país.
Parece, pues no estoy muy
al tanto, que jurídicamente es controversial la inserción de los
militares heridos en la categoría de víctimas. Aunque Jorge lo
menciona en su narración, la tesis es otra. No es una verdad
jurídica lo que la película busca, sino de otro tipo: para el lugar
desde el que intentamos hablar, Jorge no es víctima por los disparos
que recibió, lo era desde antes por la desigualdad y la injusticia
social que siguen campeando en Colombia. Lo es por el reparto de
roles que el orden económico mundial hace entre países. Lo es de la
misma manera que lo son los jóvenes que empuñan las armas de los
otros muchos bandos que se enfrentan en nuestro territorio. Como lo
es también su madre, víctima del orden patriarcal y de la pobreza,
quien produjo casi la totalidad de las imágenes de la película
durante más de 35 años. Mujer en la que es posible ver a todas las
madres que ante la ausencia de oportunidades deben enviar sus hijos a
la mutilación o la
muerte.
Nueve Disparos está
construida como una fábula, pues más que hablar de la situación
social y política de Colombia entre 1980 y 2017, habla de madres que
producen la carne de cañón para la guerra; de sociedades que, como
Saturno, devoran a sus propios hijos. Y lo hace desde lo específico
del relato de Jorge Andrés: un Infante de Marina de la Armada
Colombiana que sufrió un atentado de las FARC.
El premio otorgado por el
Festival Internacional de Cine de Cali, simbolizado por ese precioso
objeto elaborado por el artista caleño Oscar Muñoz a partir
fotogramas de María, la primera película rodada en Colombia, cierra
un tramo de un camino que ha sido difícil y lleno de dudas, noches
en vela, ansiedad. Una digna película de SINCINCO, el Sindicato de
Cineastas Colombianos, según una de las geniales ocurrencias de Luis
Ospina, director del festival.
Sospechaba que el premio
lo había otorgado un jurado internacional, pues me resulta aún
difícil creer que un jurado nacional se atreviera a premiarla en
este momento de posturas radicales. Al indagar por la composición
del jurado supe que lo conformaron un nacional y dos internacionales.
Entre éstos la cineasta paraguaya Paz Encina, la misma que me había
conmovido con su ponencia sobre Ejercicios de Memoria. La alegría no
podía ser mayor, ni la tranquilidad.
A Jorge Andrés mi
agradecimiento por permitirme acompañar y guiar este proceso, mi
reconocimiento a su valentía para enfrentarse a un camino que lo
comprometía emocional, personal, familiar y profesionalmente de un
modo bastante complejo. Y mi deseo que esto sea la continuación de
un camino en lo creativo y lo audiovisual, que nunca debió
truncarse. Gracias a Luisa por estar en el proyecto al lado de Jorge
durante el trabajo de grado, por ser su escucha, apoyo,
interlocutora. A María, sin comillas, por hacer lo mismo conmigo y
por mucho más.
A los que nos abandonaron
cuando más los necesitábamos, gracias por aligerar el equipaje. A
los que sonrieron maliciosamente, a los que nunca creyeron, a los que
se lavaron las manos, a los que se callaron y miraron para otro lado,
a los que juzgaron y prejuzgaron, a los que intentaron ponerla a
jugar del lado de sus ambiciones profesionales, a los que hicieron
comentarios mezquinos, pusilánimes, malintencionados; gracias por
hacernos más fuertes y tercos. No pudieron poner ese décimo disparo
en la película.
Ese disparo estaba
reservado para la cámara de Doña Blanca Antía, madre de Jorge,
quien es la mayor responsable de todo esto. Suya es la foto que
acompaña este texto, una foto que en mí tiene un efecto sanador,
con un subtexto que grita que sí valía la pena esta empecinada
apuesta a una sola carta.
Cali, noviembre 18 de
2017.
Carlos Rodríguez
Aristizábal
Guionista, montajista y
asesor de Nueve Disparos.
Director del trabajo de
grado de Jorge Andrés Giraldo Antía y Luisa Fernanda Pérez Pulido,
del que surge la
película, elaborado para la carrera de Comunicación de la
Pontificia
El sábado 16 de febrero iniciamos nuestro quinto año de proyecciones
mensuales en el Nicho Cultural La Aldea con la película "La Mejor
Opción" del director Óscar Pérez. A pesar de la noche fría nos dimos
cita para disfrutar la proyección y dialogar posteriormente sobre temas
como la diversidad cultural, la adopción, la maternidad/paternidad y la
migración con nuestra invitada Vanessa Vivas, gestora cultural y
coordinadora de la Muestra Afro y el Festival Cine-Migrante en Colombia.
Gracias a nuestro público por seguir acompañándonos!
Productora Getsemaní / DDM Visual / Televisió de Catalunya (TV3) /
Generalitat de Catalunya - Departament de Cultura
Koto, un joven saharaui, necesita urgentemente un riñón y la mejor
opción como donante es su madre biológica, a quien no ve desde que era
un niño. La repentina llegada de la familia supone un duro golpe para
Koto, que ve como su mundo se hunde. Alejado de las creencias y
costumbres de su gente, el joven se tiene que enfrentar a sus orígenes
para intentar salvarse.
"Óscar Pérez dirige ahora una
mezcla perfecta entre documento y realidad. (...) Puntuación: ★★★
(sobre 5)" Quim Casas: Diario El Periódico
"Pérez se limita a
observar la rabia contenida (...) que manifiesta su protagonista (...)
con una mirada franca, limpia, desprovista de prejuicios, sin señalar
culpas con el dedo de la cámara. (...) tono realista que destierra
cualquier atisbo de exceso melodramático (...) Puntuación: ★★★★ (sobre
5)" Jordi Batlle Caminal: Fotogramas